Turismo apoyando la conservación

Agroindustria

El gobierno boliviano y las empresas privadas ven con buenos ojos a la producción de soya en áreas tropicales y esperan ampliarlas. Esta producción ha provocado la pérdida de extensas áreas de bosques tropicales. La presión de los organismos internacionales, tales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano, para que Bolivia aumente sus exportaciones para pagar su deuda externa los ciega hacia la destrucción permanente de nuestros bosques tropicales, destrucción provocada por la agroindustria.

Además, las transnacionales han logrado introducir las semillas transgénicas de soya a Bolivia a pesar de los esfuerzos hechos por el país de mantenernos libres de las mismas. Éstas podrían causar grandes daños en los bosques tropicales, los que son el reservorio genético de flora más importante del mundo.

La agroindustria tiene la política de mecanización, de uso de químicos, y de la producción de un número limitado de productos en gran escala, productos cuya producción y distribución va monopolizando.

Esta política está en conflicto directo con las tradiciones del país que son del desarrollo de nuevas especies (por ejemplo nuestros pueblos indígenas desarrollaron casi cuatrocientas variedades de papa), de una producción muy diversa en una variedad de pisos ecológicos, de un uso más intenso de mano de obra adaptándose de esta forma a las necesidades de la tierra y dando más empleo, y a una practica orgánica (ecológica) de agricultura. La forma tradicional proporciona una forma de vida mucho más saludable desde todo punto de vista.