Turismo apoyando la conservación

La gente del mosaico Madidi

Cuando llegaron los españoles a América, había entre sesenta y noventa millones de aztecas, mayas e incas. Ciento cincuenta años después, la población se había reducido a tres millones y medio. (Darcy Ribero 1969). Esto nos da una idea de la destrucción que devastó nuestro continente. La desaparición de gente de la Amazonía ha sido igualmente dramática. Estudios arqueológicos y etno históricos han demostrado que la amazonía estuvo poblada desde las primeras ocupaciones del continente generando mayores adaptaciones sociales y medio ambientales que las que existen hoy. Las cerámicas más antiguas de América se han encontrado en la amazonía, lo que demuestra el error del pensamiento común de que la amazonía fue poblada por pueblos del occidente de los Andes. Las investigaciones sobre la extraordinaria biodiversidad de la cuenca amazónica dan indicaciones de que una de las razones de esta biodiversidad es la intensiva domesticación de plantas realizadas por los pueblos de la región hasta el arribo de los europeos. Estudios arqueológicos han demostrado una evolución de los pueblos de la amazonía desde hace casi 12,000 años de recolectores nómadas, a recolectores cazadores y pescadores con agricultura a pequeña escala, a agricultura a mayor escala que incluía la quema de bosques, a poblaciones extensas y densas mantenidas por agricultura intensa que incluía el uso de granos así como pesca y caza intensiva. Existe evidencia de centros urbanos que mantenían una población de hasta 200,000 personas. El bosque inundable (varzea) de la amazonía boliviana estuvo habitado por pueblos que se concentraban en áreas de muchas hectáreas, que dejaron evidencia de cerámica sofisticada, y que construyeron miles de kilómetros cuadrados de cultivos elevados, y de lomas artificiales para un sistema agrícola sofisticado que hoy en día puede ser identificado con sobre vuelos e imágenes satelitales. Algunas de estas construcciones están siendo utilizadas hoy en día para los caminos de penetración. Las relaciones de intercambio entre las distintas regiones de la amazonía así como con distintas áreas del continente datan a las primeras poblaciones. El intercambio incluía una gran variedad de objetos así como una gran variedad de técnicas para su procesamiento y uso. Esto alentaba la especialización en los intercambios de tal manera que un grupo podía especializar, digamos, en minería, otro en procesamiento de alimentos, construcción de embarcaciones, preparación de plantas medicinales o de animales para curaciones, etc. La dependencia en estos intercambios era fuerte, y los caminos que se usaban para ellos se podían considerar “arterias de poder”. Una vez al año se celebraban ferias importantes para el trueque en lugares como Pata en Bolivia o Cocabambilla en el Perú. Los distintos grupos étnicos llevaban sus productos como ser aves y otros animales, ropa, plumas, maderas, resinas, canastos, algodón, semillas, plantas medicinales y productos animales, canoas, tabaco, coca, maní, almendras, cortezas, tintes vegetales, miel, etc. del bosque tropical. Intercambiaban esto con cuchillos, machetes, tijeras, clavos, espejos, sal, queso, etc. con los grupos que bajaban de los Andes. También existían grupos étnicos que especializaban en el comercio, viajando por circuitos de miles de kilómetros durante todo el año. Los Kallawayas, de la región de Apolobamba de Bolivia, eran curanderos extraordinarios que usaban plantas medicinales, minerales, partes de animales, y trabajo espiritual para realizar sus curas. Usaban plantas de la región del Mosaico Madidi, especialmente de los Tacana, así como del resto del continente. Estos curanderos eran conocidos desde Mexico hasta la Patagonia, y las rutas que cubrían podían demorar hasta tres años para realizarse. Los Kallawayas han sido nombrados “patrimonio de la humanidad” por las Naciones Unidas. Es evidente que no hubieran tenido tanto poder medicinal ni espiritual si no hubiesen tenido acceso a los recursos del Mosaico Madidi. De todos estos pueblos tan fascinantes, cerca del Santuario Serere aun viven Tacanas, Esse Ejjas, Maropas, Mosetenes, Tsimanes, Lecos, Quechuas, Aymaras, y otros. A poca distancia de Serere se encuentra un cementerio pre-colombino que ha debido de ser enorme. Durante décadas el Río Beni se ha estado llevando sus cántaros con las inundaciones. Recién se están haciendo estudios del mismo. Queda casi todo por descubrir sobre la historia de esta región.